sábado, 29 de enero de 2011

El último código del almirante Canaris

Estamos en Febrero de 1945.  Los ejércitos aliados, por Este y Oeste, penetran en Alemania.  El Tercer Reich, al que le quedan pocas semanas de vida, comienza a devorarse a sí mismo.  Miles de civiles y militares de todos los rangos languidecen en cárceles de las SS, a la espera de su ejecución.  Uno de ellos fue en su momento uno de los hombres más importantes de los servicios de espionaje alemán.  Su nombre era Wilhelm Canaris.  Su graduación, almirante.  Su crimen, no ser nazi.

En las fotografías que nos han llegado, podemos ver al almirante Canaris como un hombre de porte aristocrático, cabello plateado, ojos francos, mirada penetrante, aspecto de caballero.  Este hombre nunca mandó flotas al combate, pero durante la Primera Guerra Mundial fue oficial en el crucero Dresden.  Hundido su buque en el Atlántico Sur, Canaris se las arregló para escapar de su exilio chileno y volver a Alemania, toda una odisea digna de una película.

Pero no es ese el motivo por el que pasó a la historia.  Cuando Hitler llegó al poder, puso a Canaris al mando del Abwehr, el servicio de inteligencia militar del ejército alemán.  A pesar de ello, Canaris no era nazi.  Durante años, tuvo que pelear constantemente con Himmler, Heydrich y otros altos mandos de la SS, que pretendían que el Abwehr se integrase en sus estructuras de espionaje.  Según parece, maniobró no sólo para evitar la nazificación de su oficina, sino que también llegó a maniobrar en contra de los planes de Hitler.

Muy conocedor de España, donde conocía el idioma y tenía muchos amigos (fue un elemento clave en el apoyo alemán a Franco durante la Guerra Civil), fue enviado por Hitler para convencer a Franco de que entrase en la guerra mundial del lado alemán.  Canaris, por el contrario,  y contraviniendo sus órdenes iniciales, le aconsejó que se mantuviera al margen de la guerra, y le proporcionó los argumentos que podría esgrimir.  Franco utilizó esos y otros argumentos tan magistralmente que, tras la conferencia de Hendaya, dicen que Hitler dijo a uno de sus colaboradores: "antes que volver a hablar con [Franco], prefiero dejarme arrancar las muelas."  Según un biógrafo de Canaris, el propio Franco dio instrucciones para que la viuda de Canaris, Erika recibiera una pensión tras la Guerra Mundial, durante al menos diez años; dicen que incluso Erika Canaris vivió en España durante ese tiempo (este punto no lo puedo confirmar).

A la postre, las opiniones antinazis (o, como mínimo, no nazis) de Canaris le abocaron a la caída. A comienzos de 1944, Himmler consiguió aprovechar un escándalo en el que estaban involucrador miembros de la Abwehr para acabar con este servicio; sus oficinas y hombres engrosaron la Oficina Central de Seguridad del Reich (RHSA), dependiente de las SS.  A Canaris se le detuvo e investigó.  Irónicamente, se cree que el propio Himmler había conseguido que el almirante fuese exonerado de responsabilidad en el intento de asesinato contra Hitler en julio de 1944.  ¿El motivo?  Himmler no era tonto, y creyó que podría utilizar los canales de comunicación que Canaris tenía con los británicos, bien para lograr la paz, bien para reemplazar eventualmente al propio Führer.

Pero la suerte no duró para siempre.  En Febrero de 1945, después de meses de interrogatorios, Canaris esperaba su destino en el campo de prisioneros de Flossenburg.  Ocupaba la celda 22.  En la 21 estaba un colega de profesión: el capitán Lunding, en su momento jefe de la inteligencia danesa.  Los dos espías lograron comunicarse, y para ello improvisaron un código.  En realidad, se trata de un código secreto muy antiguo, denominado cuadrado de Polibio.  Se trata de colocar las letras del alfabeto en una rejilla cuadrada, de la siguiente forma:

  1 2 3 4 5
1 A F L Q V
2 B G M R W
3 C H N S X
4 D I O T Y
5 E K P U Z

Cada letra se convertía en dos números, uno que indicaba la línea y otro la columna.  Igual que en el juego de guerra de barcos, sólo que aquí el "A-5 agua" se convertía en "2,3, una M"  Su nombre proviene del escritor griego Polibio, quien describió este sistema, aunque con algunas diferencias.  Por ejemplo, su método de transmisión usaba antorchas, y su cuadrado es traspuesto al mostrado aquí, es decir, sustituye filas por columnas, pero las diferencias no son importantes.

Resulta, a primera vista, extraño que dos personas consigan acordar un sistema de cifrado sin verse siquiera las caras, pero no resulta tan sorprendente.  Canaris y Lunding eran jefes de espías, y tenían mucho tiempo libre en sus celdas.  No creo que les resultase difícil dar con un sistema de cifra sencillo de usar, que aunque fuese criptográficamente débil permitiese al menos una comunicación privada.  No creo que ninguno de sus guardianes de las SS supiese quién era ese tal Polibio.

Posteriormente, Lunding desvelaría que sus charlas con Canaris le daban la impresión de que, de alguna forma, el almirante confiaba en una posible salvación.  Claro que aún no habían aparecido pruebas concluyentes en su contra.  Cuando dichas pruebas aparecieron, Canaris fue juzgado sumarísimamente, y encontrado culpable.  El último mensaje a Lunding decía: Muero por mi Patria.  Tengo la conciencia limpia.  Era mi deber, por mi país, intentar enfrentarme a la locura criminal de un Hitler que ha llevado a Alemania a la destrucción.  Cuida de mi mujer y de mis hijas.
El día siguiente, 9 de Abril, Canaris fue ejecutado.  Aquella misma tarde, el estruendo de la artillería aliada les recordó a los guardianes de Flossenbeug que la guerra estaba perdida.  Un mes después, Alemania capituló.

3 comentarios:

  1. Wow un MSN encriptado, supongo deben abundar este tipo de historias en la SGM2 y en la guerra fría pero esta tiene el plus de una buena historia.
    por cierto me quedo una duda ¿por que en tu mapa no esta la letra "j"? estuve buscando por ahí y creo que "5/2" puede tomar valor "j/k" según el contexto, algo sin importancia pero me llamo la atención.

    vale seguimos pendientes de la próxima publicación.

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  2. Tomé el cuadrado del libro "El enigma del almirante Canaris", de Richard Bassett. Imagino que usarían la convención de que las letras I,J vienen representadas por el mismo código. No creo que el alemán tenga muchas J, así que la confusión no será mucha.

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  3. Os dejo un enigma. Es muy facil, solo que muy antiguo. Por eso y por si hubiere algun colega historiador lo desfiguro un poco mas.

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